23
Tue, May

¿Qué papel deben jugar los usuarios en los Smart Buildings?

Typography

Desde la década de los ochenta, cuando se empezaba a introducir tecnología de gestión de nuestras nuevas ciudades, se ha entendido que los denominados Edificios Inteligentes (Smart Buildings) eran aquellos que, de una forma automatizada e integrada, realizaban las tareas necesarias para aumentar la eficiencia energética y reducir el gasto de recursos a la hora de establecer una mejora de las condiciones de habitabilidad para sus ocupantes.

Tal y como se ha podido comprobar en el II Congreso de Edificios Inteligentes, celebrado en Madrid el pasado 27 y 28 de octubre, en los últimos años se ha reflexionado y avanzado mucho sobre este concepto, que se entiende hoy en día de una manera mucho más amplia y abarca temas que hasta ahora se encontraban al margen del sector.

Un Edificio Inteligente era aquel que establecía una relación automatizada entre la producción y consumo de recursos. La mayoría de las aplicaciones y sistemas que se incorporaban se centraban en impedir un uso indebido de estos y en su máximo aprovechamiento. Estos sistemas estaban basados en estándares fijos e inmóviles, incapaces de adaptarse a las necesidades variables del usuario o a cambios externos imprevistos. Por ello, el Edificio Inteligente sólo se trataba de un complejo sistema tecnológico automatizado, rígido e inmóvil, sin capacidad de adaptación y sin relación con el usuario.

La aparición en la última década de distintos factores, como el aumento de la demanda tecnológica y de los niveles de confort, así como un aumento considerable del precio de la energía, ha propiciado que las empresas especializadas del sector hayan ampliado el campo de sus investigaciones. Se busca con ello poder dar una respuesta más globalizada e integral a los edificios y a sus ocupantes. Una respuesta flexible y dinámica que considere al usuario el principal actor de un Edificio Inteligente y que establezca una relación permanente y dinámica con él.

Tal y como se ha expuesto en las conclusiones de dicha edición del Congreso de Edificios Inteligentes, hoy en día las construcciones, nuevas o rehabilitadas, no pueden obviar la necesidad de la gestión de otros temas de gran importancia, como la seguridad y la accesibilidad de los ocupantes de estos edificios. La totalidad de las empresas que participaron exponiendo sus proyectos y sus investigaciones recalcaron la necesidad de aprovechar la automatización para optimizar y mejorar, con el mismo valor, la eficiencia energética, la accesibilidad, la seguridad… Es necesario entender que un Edificio Inteligente será aquél que reduzca el gasto energético y facilite la vida a sus usuarios. Deberá, además, dotar de comodidad y accesibilidad a sus ocupantes, ofertándoles de manera confortable todos los servicios que éste ofrece.

Desde mi punto de vista, y coincidiendo con varias ponencias del congreso, el camino recorrido hasta ahora ha supuesto un avance en el concepto y una mejora en las prestaciones, pero es necesario seguir profundizando en ellas de una manera innovadora. La solución para que esta compleja tecnología progrese pasa por la participación activa del usuario desde el diseño del edificio y que se adapte a él, independientemente de los distintos perfiles que posean. No podemos volver a caer en la tendencia de potenciar una capacidad ortopédica de estos sistemas. Debemos evitar que se convierta únicamente en un añadido al valor especulativo de la propiedad o en un argumento de venta. Solo así conseguiremos una mejora en los resultados, tanto económicos como sociales, que al fin y al cabo deberían ser los más importantes. Sólo así se conseguirá una mejora de la calidad de vida de todos los ciudadanos.


Por: Gerardo H. Perdomo (Co-founder archiBLU Arquitectos)